El Enigma del Hospital de Sangre de Fernando III: El Secreto Medieval de San José de la Rinconada

¿Alguna vez te has preguntado qué pisaron los caballos de los reyes antes de que existieran las calles de San José de la Rinconada? No solo es un núcleo moderno y vibrante, estás sobre un suelo que, en el siglo XIII, fue testigo de uno de los episodios más intensos de la Reconquista.
Hoy nos alejamos de la modernidad de la estación y los polígonos industriales para viajar al año 1247. Allí, entre el polvo de la batalla y la fe de un rey, nació una institución envuelta en leyenda: el Hospital de Sangre fundado por Fernando III “El Santo”.
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Un refugio en la «Rinconada» del Guadalquivir

Para entender esta curiosidad histórica, debemos visualizar el escenario. San Fernando se encontraba en pleno asedio para recuperar Isbiliya (Sevilla). Estratégicamente, el ejército cristiano necesitaba puntos de apoyo seguros. La zona donde hoy se asienta San José ofrecía una «rinconada» natural formada por el meandro del río, un lugar perfecto para establecer un campamento de retaguardia.
Pero la guerra no solo era estrategia; era dolor. Los heridos en las escaramuzas y las víctimas de las enfermedades de campaña necesitaban un lugar de auxilio. Fue entonces cuando el monarca decidió fundar un Hospital de Sangre.
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¿Qué era exactamente un «Hospital de Sangre» en la Edad Media?

No imagines un hospital moderno con salas blancas y asepsia. En el siglo XIII, un hospital de sangre era, esencialmente, un puesto de socorro inmediato. Se les llamaba así porque su función principal era atender a los heridos en combate (los que vertían su sangre) y ofrecerles los últimos sacramentos si el final era inevitable.
El hospital fundado por Fernando III en lo que hoy es el entorno de San José de la Rinconada no era solo un edificio; era un símbolo de la logística militar y la caridad cristiana de la época.
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El vínculo con la Iglesia de Nuestra Señora del Mayor Dolor

Una de las curiosidades más fascinantes es cómo este hospital dio origen a la devoción religiosa en la zona. Se dice que el propio rey, o sus allegados, dejaron en este lugar imágenes religiosas para consuelo de los enfermos.
Aunque el tiempo y las reconstrucciones han borrado las estructuras originales de madera y piedra tosca, la tradición oral y los cronistas locales siempre han vinculado la semilla de la actual Parroquia de Nuestra Señora del Mayor Dolor con aquel antiguo hospital y la posterior ermita que se levantó en honor a la victoria.
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¿Por qué es una curiosidad que pocos conocen?

Si buscas el hospital hoy, no encontrarás muros en pie. Y aquí reside el encanto para los amantes de la historia: es un patrimonio invisible.
  1. Evolución del núcleo: A diferencia de otros hospitales medievales que se convirtieron en conventos o museos, el de San José se transformó según las necesidades de la población agrícola y, siglos más tarde, ferroviaria.
  2. Toponimia viva: El nombre de «La Rinconada» y el desarrollo de San José están intrínsecamente ligados a ese campamento real. El hospital fue la primera «piedra» (aunque fuera conceptual) de un asentamiento que hoy es motor de la comarca.
  3. El descanso del Guerrero: Se cuenta que el hospital no solo atendía a soldados rasos. Por su ubicación estratégica, fue punto de paso de la nobleza que apoyaba al rey, convirtiendo este rincón en un hervidero de intrigas y decisiones que cambiaron el rumbo de España.

 

San José de la Rinconada: Más que una ciudad dormitorio

A menudo, San José de la Rinconada es vista como una ciudad moderna que creció al calor del ferrocarril en el siglo XX. Sin embargo, este Hospital de Sangre de Fernando III nos recuerda que el municipio tiene un «ADN» de servicio y acogida que se remonta a casi 800 años atrás.

Este hospital fue el precursor de la solidaridad rinconera. En una época donde no había medicina avanzada, el consuelo y la atención al prójimo eran la base de la supervivencia. Es una curiosidad que otorga a San José un valor histórico que compite con el casco antiguo de cualquier capital europea.

 

 

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¿Dónde imaginar este hospital hoy?

Si visitas San José, te recomendamos acercarte a las zonas más próximas al cauce histórico del río y los antiguos caminos que conectaban con Sevilla. Cierra los ojos y olvida por un momento el sonido de los coches. Imagina las tiendas de campaña, el estandarte real de Castilla y León ondeando y el trasiego de monjes y cirujanos medievales atendiendo a los caballeros bajo el sol de la Vega del Guadalquivir.

Cuando camines por San José de la Rinconada, recuerda que estás en un lugar fundado por la necesidad de sanar. El Hospital de Sangre de Fernando III es el recordatorio de que, bajo el asfalto moderno, late el corazón de la historia medieval más pura.